Respondiendo al ejercicio que ha mandado el profesor de lengua castellana, he escrito este relato.
El mosquito vino para picarme, estoy seguro. Primero dio varias vueltas de reconocimiento sobre mi cabeza, relamiéndose y sin quitarle ojo al lustre de mi calva. EL lugar ideal para un discreto aterrizaje y una posterior y placentera succión, de deduje achinando los ojos. Lo oí zumbar y me quedé quieto con el pitillo en la boca. Se posó disimulando sobre mi mano derecha y yo, como no tengo ningún tipo de movilidad en mi cuerpo no pude asustarlo, cada vez lo oía más y más dentro de mi cabeza. Fue en aquel momento en el que entró mi mujer. Si no llega a ser por ella, todavía seguiría con aquel mosquito dentro de mi oreja.


Zabaldu
del.icio.us
